Ya casi pasa un mes de mi cumpleaños número 30 y me vienen a la mente muchas cosas. Cuando yo era
niña me imaginaba que de grande sería toda una señorita ejecutiva bien
entaconada, y de mal carácter. Cuando era puberta me imaginaba que estaría
viviendo sola con mil perros a mi alrededor y que ellos serían mis hijos en
ausencia de los propios, cuando entré a la juventud me imaginaba que sería una
"perra" con cualquier persona que osara atravesarse en mi camino, que
no estaría viviendo en México, seguiría viviendo con mil perros más, tendría un
empleo bien remunerado, una vida de Femme
Fatal y un oscuro y triste corazón.
La
realidad hoy es otra y hace unos horas les platicaba a mis amigas que a mi me
daba pánico llegar a esta edad, por que ya no era ni muy joven, ni muy vieja
que volvía a estar como en ese término medio que a veces a uno le da
estabilidad.
Me daba
miedo no sentirme tan joven, no poder pintarme las mechas del cabello de
colores o hacerme unas extensiones en el cabello bien estrafalarias, porque
simplemente ya no eran acordes a la edad.
También
me angustiaba este parteaguas de la vida, como si te rindiera cuentas de lo que
has hecho hasta este momento. Y sinceramente lo que he hecho hasta este momento
de mi vida, a la vista de muchos puede parecer insignificante, pero para mi ha
sido todo un proceso en los que con mis propios tropiezos y equivocaciones,
triunfos y objetivos obtenidos, me han permitido aprender que la vida es un
regalo que hay que disfrutar.
Si
alguien llegara a cuestionarme: Elizabeth, ¿qué has hecho de tu vida? Mi único
argumento sería tener una hermosa hija, permitirme aprender de ella y crecer de
su mano.
Soy
afortunada en tener un buen empleo, uno en el que puedo incluir a mi hija, -porque
ustedes no saben pero esa pequeña creció entre pasillos de una sala de redacción,
entre eventos y periódicos-, uno que
disfruto realizar y aprendo algo nuevo día a día, no tengo mucho dinero pero lo que tengo lo
disfruto con mi hija, y a veces, conmigo misma, no conozco el extranjero, pero
no descarto la posibilidad de viajar y enseñarle a mi hija que allá afuera hay
más personas de las cuales también se puede aprender, eso si soy una señora
entaconada, que vive y disfruta cada segundo de su vida, no soy la más perra, trato de no ser la peor de las personas por
que entiendo que detrás de cada cara hay una historia de vida bien diferente.
Estoy
aprendiendo a sanar todo aquello que en su momento me hizo daño para permitirme
disfrutar la vida.
A mis
30, pienso que hace 5 años quizá no hubiera tenido la madurez suficiente para
confrontar muchas cosas, aunque a mis 30 quizá aún no la tenga, porque a veces
dejo que las cosas pasen y tomen el rumbo que tienen que tomar.
Lo que
si me queda claro es que a mi edad hay que asumir cada una de nuestras
decisiones, afrontarlas y ser responsable de ellas.
Así que
a disfrutar la vida y me viene una frase de la película de Kung Fu Panda, en la
que el maestro le dice al alumno: " El pasado duele, el futuro es
incierto, pero el presente es un regalo" no me queda otra más que darle la
bienvenida a esta nueva etapa de vida y decirme ¡Felices 30´s!
"La belleza no se mida en números, se mide en instantes", @NoSoyEli
